lunes, 22 de julio de 2013

De Promiscuidades y Emergencias

Queridos Lectores

Cuanto tiempo sin escribir un post por aquí. Después de mucho tiempo por fin estoy de vacaciones y nuevamente escribiendo muchas cosas. 
Algunas para el blog, otras para mi y otras que quizás  algún día terminen en un libro 100% honesto sobre la vida de un Tripulante de Cabina Internacional. Espero entiendan, el blog está censurado. El día que me jubile escribiré desde una posada en Canaima muchas de las anécdotas más divertidas que simplemente mientras esté trabajando no puedo contar.

Hoy les quiero contar algo un poco personal. Hace poco tuve una corta pero apasionada relación con una persona con un nivel de locura más allá de la de cualquier persona normal. Dicen que la gente de aviación tiene mala suerte en el amor porque somos abejas que vamos de puerto en puerto y de cama en cama. No niego que el estereotipo de la promiscuidad sexual en la aviación tenga algo de cierto. El que no haya jamás hecho algo así que tire la primera piedra y no seré yo por cierto. Pero creo que más bien nuestro fracaso en el amor viene porque definitivamente pocas personas realmente entienden lo que significa nuestro trabajo y caemos con la primera persona que si no es del medio aeronáutico nos hace creer que realmente entienden y apoyan algo que para muchos es sencillamente inconcebible. 

Creo que muchos de los que formamos parte de este medio sentimos un poco de asco por las relaciones asfixiantes: Lunes cine, Martes Teatro, Miércoles Trotar, Jueves Tragos, Viernes disco, Sábado Playa y Domingo Pelis en casa. El teléfono sonando 10 veces al día para preguntar ¿Qué haces? son cosas que sencillamente me enferman. ¿En qué momento eres tú mismo? La verdad ahí es cuando provoca salir corriendo, apagar el celular  y decir “No Compadre me voy a las nubes y a ver que consigo en Madrid” y ahí radica el problema. Cómo compaginar una profesión que implica estar mucho tiempo afuera con una persona que entienda que ése es su modo de vida y que no andas revolcándote en otra ciudad sino teniendo un espacio de libertad que todos los Pilotos y Tripulantes del mundo necesitamos para mantenernos felices.


Volviendo al tema; últimamente tiendo a divagar mucho, esa persona que les conté al comienzo fue una de esas que al principio decía "que hermoso es tu trabajo, me hubiera encantado hacer lo que haces" hasta que como a todas las personas desequilibradas se le comienzan rápidamente a ver las costuras y me dijo una frase que me sonó tanto que hasta el sol de hoy me retumba en los oídos: “Gracias a Dios que ya no eres sobrecargo… creo que eso de tener un novio que viaja por el mundo, follando en cada hotel y después sirviendo una gaseosa en el avión no es lo que quisiera para mi” Justamente ahí abrí los ojos. ¿Con quién demonios estoy saliendo? ¿En qué momento dejé de ser sobrecargo? Y definitivamente ¿Quién se cree este personaje? ¿Es que acaso soy un puto que sonríe y duerme en camas ajenas? Lamentablemente la respuesta me la dio la vida a los pocos días.

El 8 de Julio un Boeing 777 de Asiana Airlines se accidentó en el Aeropuerto Internacional de San Francisco resultando en una evacuación exitosa de la gran mayoría de las casi 300 personas que viajaban abordo.


Muchos de los que somos Tripulantes nos conmueve esta historia del vuelo de Asiana porque si, quizás para los demás no somos más que un grupo de promiscuos que vamos de cama en cama sirviendo gaseosas por el mundo pero lo que la gente no sabe es que ese grupo de personas está preparada y dispuesta para salvar tu vida en el momento que menos lo esperas. Esos 11 chicos que salvaron la vida de casi 300 personas probablemente tuvieran planes para su pernocta en San Francisco; quizás alguno iba a terminar revolcándose con otra u otro, quizás otra escapaba del novio celópata que no la deja respirar pero que mantiene por tener alguien a quién escribirle cuando llega a casa en fin... todos tenemos esas historias y por eso creo que todos nos podemos sentir identificados con ellos.


Ojalá mis queridos lectores siempre puedan vernos como eso; ojalá que todas esas horas de entrenamiento nunca las tengamos que usar porque al final nadie desea ver lo que realmente hace y para qué está entrenado un Tripulante de Cabina.


Siempre seré Tripulante, no importa el cargo que tenga porque mi corazón está en las nubes, en los aviones y en esa noble profesión que para muchos no es más que sexo y refrescos pero que para los que la amamos lo es todo.

Les deseo a todos como siempre

Felices Vuelos!



1 comentario:

  1. Excelente relato! Pocas personas pueden hacer de su día a día una anécdota interesante de leer para otros.

    Sin embargo, no a modo de crítica ni de desestimar tus argumentos, creo que no se trata de relaciones asfixiantes, amores rutinarios o dejar de ser uno mismo. La clave de una buena relación es la que permita ser uno mismo y ser respetado por ello, de hecho amado tal cual; disfrutar esas actividades que se hagan juntos y las ganas de siempre querer hacerlas, sólo por tener esos momentos y compartir al lado de esa persona especial. Puede que parezca iluso e idílico, pero creo que no se trata de eso, si no que no siempre se dá con esa clave o con la persona especial.

    Recuerdo haberte visto en algún vuelo, y es verdad lo que dices en otro de los relatos, nadie se imagina la procesión que va dentro, y lo digo por todas las cosas que uno obvia o da por sentado de las personas que nos cruzamos en el camino de la vida. Espero no haber sido uno de esos pasajeros molestos el día de tu cumpleaños!

    Estaré pendiente de estos entretenidos relatos.
    Saludos!

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